Tarija en alerta por El Niño extremo

Las proyecciones de organismos internacionales como el IRI, NOAA y OMM advierten sobre la llegada de un fenómeno de El Niño extremo, posiblemente el más fuerte desde 1877. El impacto será severo en Bolivia y tendrá consecuencias directas en Tarija.

Entre agosto y octubre de 2026 se prevé un déficit de lluvias en gran parte del país, con efectos en la Amazonía, el Chaco y los valles. Para el trimestre noviembre 2026 – enero 2027, las lluvias estarán por debajo de lo normal en las Tierras Altas, incluyendo Tarija. Las temperaturas también serán críticas: primero muy altas en el occidente, y luego, hacia fin de año, en todo el territorio nacional.

La combinación de sequías, heladas y calor extremo amenaza la producción agrícola y ganadera en Tarija. Los cultivos de maíz, papa, hortalizas y frutales podrían sufrir pérdidas significativas. La vitivinicultura, símbolo del departamento, enfrenta riesgos de menor rendimiento y alteración en la calidad de vinos y singanis. La ganadería también sufrirá por la falta de pasto y agua, afectando la economía rural.

La Gobernación de Tarija trabaja en planes de contingencia y sistemas de alerta temprana. Se impulsa el programa “Tarija sin fuego” para prevenir incendios forestales y se coordina con municipios para enfrentar emergencias climáticas.

Investigadores insisten en que este fenómeno no debe interpretarse de manera simplificada: se trata de un Niño reforzado, con impactos prolongados hasta 2027. Tarija ya registra heladas blancas de hasta –7 °C, lo que agrava la vulnerabilidad de los cultivos.

En conclusión, Tarija se encuentra en la primera línea de impacto del El Niño extremo 2026–2027. La preparación temprana y la coordinación institucional serán claves para reducir daños y proteger a las comunidades.