El presidente Rodrigo Paz anunció el fin de la subvención al diésel en Bolivia: desde este viernes el combustible se venderá a precio internacional, fijado inicialmente en Bs 17,95 por litro.

El mandatario explicó que el precio se ajustará cada día según el mercado externo y que la medida permitirá ahorrar más de $us 2.600 millones al año. Según Paz, esos recursos podrán destinarse a la construcción de colegios, hospitales y carreteras, además de financiar bonos y créditos.
El Gobierno justificó la decisión señalando que la subvención alimentaba el contrabando y no garantizaba el acceso al pequeño productor ni al transportista. “No hay peor diésel que el que no existe, que no hay, que no puedas comprar”, afirmó, asegurando que la eliminación del subsidio garantizará abastecimiento permanente y pondrá fin a las colas.
Entre las medidas económicas anunciadas se encuentra el Bono PP2, que beneficiará a 2,9 millones de personas con una inversión de Bs 874 millones, y el incremento del Bono Juancito Pinto de Bs 200 a Bs 300. También se destinarán Bs 800 millones en créditos preferenciales para transportistas, gremiales y productores, con un interés anual de 6%.
El plan incluye además la eliminación de impuestos de importación para insumos, semillas, drones y maquinaria, la ampliación por 120 días del “perdonazo tributario” y un programa de enlosetado de calles que generará más de 18.000 empleos directos.
Sin embargo, la medida ya genera resistencia. Transportistas y productores advierten que el alza del diésel encarecerá pasajes y costos de producción, mientras que el Gobierno insiste en que la decisión frenará el contrabando y permitirá redirigir recursos hacia el desarrollo.
“Subvención o futuro. Yo elijo futuro. Bolivia elige producir”, concluyó Paz, defendiendo que los fondos liberados se destinen a escuelas, hospitales y créditos baratos.