El consumo desmedido de bolo de coca con aditivos está dañando la salud de cientos de bolivianos y ya se refleja en casos críticos como los cinco pacientes internados en la Caja Petrolera de Salud de Santa Cruz.

En el primer piso de este hospital, la escena es dura: hombres que enfrentan cáncer bucal, algunos con dentaduras destruidas y necesidad de prótesis mandibulares. Sus familiares, entre la preocupación y la indignación, señalan que el hábito del boleo fue la causa directa de esta tragedia.
La evidencia científica respalda estas denuncias. Un estudio realizado en el Hospital de Tercer Nivel Montero en 2025 analizó a 56 pacientes y encontró que quienes practicaban el boleo con aditivos tenían 5,47 veces más riesgo de desarrollar cáncer oral. Las lesiones más frecuentes se presentaban en la lengua, las encías y el labio inferior. El contacto constante de la coca machucada con la mucosa oral, sumado a los químicos añadidos, genera irritaciones que evolucionan en lesiones precancerígenas.
Los médicos advierten que este consumo desmedido ya desplazó al tabaco como principal factor de riesgo de cáncer bucal en ciertas regiones del país. Los tratamientos son invasivos: cirugías, radioterapia y quimioterapia, además de la pérdida irreversible de piezas dentales.
“Cuando uno escucha ‘usted tiene cáncer’, es como si la vida se acabara”, confiesa uno de los pacientes. La desesperación y el arrepentimiento marcan la rutina hospitalaria de quienes hoy reconocen que el boleo fue el camino hacia la enfermedad.
El mensaje es claro: el acullico cultural no es lo mismo que el boleo con aditivos. Este último se ha convertido en un enemigo silencioso que amenaza con expandirse si no se refuerzan las campañas de prevención y detección temprana.