En Santa Cruz, el senador Branko Marinkovic presentó un proyecto de ley que propone repartir los ingresos nacionales bajo un esquema 50/50: la mitad para el nivel central y la otra mitad para las regiones.

Poco después, el presidente Rodrigo Paz Pereira anunció medidas inmediatas para poner en marcha el plan. “El día de hoy en el gabinete en Santa Cruz vamos a iniciar el proceso del 50/50”, afirmó.
¿Cómo se repartirán los recursos?
– 50% quedará en manos del Gobierno central.
– 25% irá a las alcaldías.
– 20% a las gobernaciones.
– 5% a las universidades públicas.
Marinkovic defendió la propuesta como un paso hacia mayor autonomía y equidad fiscal. El Gobierno, por su parte, aseguró que se abrirán mesas de trabajo con sectores sociales y económicos para definir la implementación.
El anuncio no está libre de polémica. Autoridades regionales, como el gobernador de Santa Cruz, han advertido sobre riesgos de centralismo y reclaman garantías de transparencia en la distribución.
Aun así, el inicio del proceso marca un punto de inflexión en la relación entre el Estado y las regiones. Para unos, es un avance hacia la autonomía; para otros, un desafío que exigirá corresponsabilidad y vigilancia ciudadana.