Epifanía del Señor, un día más allá de los Reyes Magos

Cada 6 de enero, las familias celebran la llegada de los Reyes Magos a Belén. Melchor, Gaspar y Baltasar ofrecieron oro, incienso y mirra al Niño Jesús, en una escena que se ha convertido en símbolo de fe y esperanza. Sin embargo, la Iglesia recuerda que este día es, en realidad, la Epifanía del Señor.

La palabra Epifanía significa “manifestación” y representa la revelación de Cristo como Salvador universal. Los magos simbolizan a todos los pueblos que reconocen a Jesús, mostrando que su mensaje no se limita a Israel, sino que se extiende a toda la humanidad. En Oriente, la Epifanía también conmemora el bautismo de Jesús en el Jordán, mientras que en Occidente se asocia principalmente con la adoración de los magos. Con el paso del tiempo, la fecha ha unido lo religioso con lo popular: misas solemnes, cabalgatas y la tradicional Rosca de Reyes.

En Bolivia, muchas comunidades organizan pesebres vivientes y celebraciones familiares. Estas prácticas refuerzan la unión y recuerdan que el mensaje de Cristo trasciende fronteras y culturas. La Epifanía, más allá de los regalos y las festividades, invita a reconocer que el nacimiento de Jesús es un acontecimiento para todos los pueblos, un mensaje de universalidad y esperanza.

El Día de Reyes Magos recuerda la llegada de los tres reyes con sus regalos, y se vive como una tradición popular y familiar. La Epifanía del Señor, en cambio, es una solemnidad litúrgica que celebra la manifestación de Cristo al mundo. Mientras los símbolos del primero son el oro, el incienso y la mirra, el segundo subraya la universalidad del mensaje cristiano.

El 6 de enero no es solo ilusión infantil y regalos. Es la Epifanía del Señor, una celebración que invita a reconocer a Jesús como luz y esperanza para toda la humanidad.