La ministra de Educación, Beatriz Elena García, planteó como salida al conflicto con el magisterio urbano la entrega de un bono único anual de 1.500 bolivianos y la dotación de equipos tecnológicos. La propuesta fue presentada en la reunión del martes 12 de mayo, que se extendió hasta la medianoche con la participación de las 32 federaciones y la Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia.

La oferta del Gobierno, sin embargo, dejó de lado las principales demandas del sector: un incremento salarial digno y un mayor presupuesto para educación. Ante ello, se decidió ingresar en un cuarto intermedio hasta el sábado 17 de mayo, con el objetivo de que las bases definan si aceptan o rechazan la propuesta oficial.
En La Paz, el magisterio urbano reaccionó de inmediato. En una asamblea virtual, los docentes rechazaron el bono por considerarlo insuficiente frente al aumento del costo de la canasta familiar. Calificaron la propuesta como una “burla” hacia el sector educativo y ratificaron su exigencia de incremento salarial. Además, abrieron el debate sobre la posibilidad de radicalizar las medidas de presión en defensa de la educación pública.
El conflicto se mantiene abierto. El bono de 1.500 Bs no logra frenar la presión sindical y el desenlace dependerá de la decisión de las bases este sábado. La tensión entre el ajuste económico del Gobierno y las reivindicaciones docentes marcará la agenda educativa en los próximos días.