Momentos de tensión se vivieron a bordo del vuelo OB 400 de Boliviana de Aviación (BoA), que cubría la ruta La Paz–Cobija, tras registrarse una falla en el sistema de presurización de la aeronave. La tripulación reaccionó de inmediato y activó los protocolos de seguridad, desplegando las máscaras de oxígeno que fueron utilizadas por los pasajeros mientras se controlaba la situación.

Durante el trayecto, la pérdida de presión en la cabina generó pánico entre los ocupantes. La alerta también fue transmitida al Centro de Operaciones de Emergencia (COE), que se activó cuando la aeronave se aproximaba a Cobija. Pese al susto, el aterrizaje se realizó con total normalidad en el aeropuerto Capitán Aníbal Arab, sin contratiempos técnicos ni médicos inmediatos.
Una vez en tierra, todos los pasajeros fueron evaluados por personal médico del aeropuerto, confirmándose que se encuentran en buen estado de salud. La aerolínea informó que la aeronave permanecerá bajo revisión técnica especializada para determinar las causas exactas del incidente y garantizar condiciones seguras antes de retomar operaciones.
La Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) supervisará la investigación, en cumplimiento de los protocolos internacionales de seguridad aérea. Aunque la emergencia no dejó consecuencias graves, el episodio recordó la importancia de los procedimientos de seguridad y la preparación de las tripulaciones para enfrentar situaciones críticas en pleno vuelo.