En un momento cargado de simbolismo político, el nuevo presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, sostuvo un encuentro breve pero significativo con su homólogo argentino, Javier Milei, tras la ceremonia de investidura en el Palacio Quemado.

La conversación comenzó con un tono distendido. Ambos mandatarios intercambiaron comentarios sobre fútbol —una pasión compartida— antes de abordar temas más profundos: la situación política en sus respectivos países y las posibilidades de fortalecer la cooperación bilateral.
Milei, con gesto empático, expresó su apoyo a Paz en el inicio de su mandato: “Yo sé lo que estás recibiendo. Te lo puedo decir por experiencia propia.”
Durante el almuerzo oficial, Paz obsequió a Milei una bolivianita, piedra semipreciosa símbolo de la riqueza natural del país. Milei respondió con un presente institucional y palabras de afecto. Ambos coincidieron en la necesidad de reunirse próximamente para definir una agenda común.
Paz evocó su vínculo personal con Argentina, recordando el exilio de sus padres en Buenos Aires. Milei, por su parte, ofreció apoyo en áreas clave de gestión y aseguró que Bolivia “será bienvenida en Argentina”.
El encuentro fue interpretado como una señal de entendimiento político entre dos gobiernos que buscan renovar sus vínculos. En Bolivia, Paz inicia su mandato en medio de una crisis económica y tras el fin de dos décadas de hegemonía del MAS. En Argentina, Milei continúa su gestión marcada por reformas estructurales y un estilo confrontativo.
Ambos líderes parecen apostar por el pragmatismo y el diálogo como herramientas para fortalecer la relación bilateral.