Arce se despide con crítica interna y promesa de seguir en la trinchera social

A pocas horas del cambio de mando presidencial, Luis Arce cerró este viernes su gestión como presidente del Estado Plurinacional de Bolivia. Lo hizo rodeado de sus ministros y colaboradores más cercanos, con un discurso que combinó gratitud, balance político y una advertencia: “No nos hemos escapado”.

Pasadas las 19h30, Arce abandonó la Casa Grande del Pueblo tras una última reunión con su equipo económico. Agradeció a los siete ministros que lo acompañaron en esa área por haber enfrentado “difíciles obstáculos” y haber alcanzado “importantes logros”.

En el hall principal del edificio, junto al vicepresidente David Choquehuanca, la ministra de la Presidencia María Nela Prada y otros altos funcionarios, el mandatario saliente expresó su reconocimiento al equipo que lo acompañó durante cinco años.

Había gente que quería que nos vayamos mucho más antes. Hoy queremos decirles que estamos cumpliendo, a pesar de ustedes, los cinco años de gobierno y estamos saliendo por la puerta grande”, afirmó.

Arce subrayó que su salida no representa un final, sino el inicio de una nueva etapa de lucha social. Aseguró que seguirá defendiendo los intereses del pueblo boliviano “desde la trinchera que le toque”, con énfasis en los recursos naturales y los logros sociales alcanzados durante su gestión.

Pudo más la unidad del pueblo organizado que los intereses de algunos”, sentenció, en alusión a las divisiones internas del MAS y a los intentos de acortar su mandato.

También marcó distancia con su antecesor Evo Morales, al declarar: “No nos hemos escapado”, en referencia a la crisis de 2019 que obligó a Morales a dejar el país.

Este sábado, Rodrigo Paz Pereira asumirá la presidencia como el sexagésimo octavo mandatario de Bolivia. Su llegada al poder marca el fin de 19 años de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS) y abre una nueva etapa política en el país.